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¿Certificación o Monopolio? El Verdadero Negocio de Regular el Real Estate
La exigencia de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios AMPI para hacer obligatorio el registro estatal de los asesores en Jalisco suena, en el papel, como una victoria para el consumidor y támbien para el asesor. Con cerca de 20,000 personas operando en la informalidad, la premisa de "limpiar el mercado" es un discurso fácil de aplaudir.

¿Si lo ves?
Cuando analizamos las letras chiquitas de esta iniciativa desde lo comercial y financiero, el panorama cambia. Lo que se presenta como un escudo protector para tu patrimonio, tiene todos los incentivos económicos para convertirse en una barrera de entrada
¿Quién se beneficia de esta regulación obligatoria?
El paternalismo de ciertas instituciones centralizadas es peligroso. Cuando una asociación civil privada presiona al Estado para hacer obligatoria una certificación, y al mismo tiempo es esa misma asociación (o sus filiales la que te vende los cursos, diplomados y evaluaciones para obtenerla, estamos ante un conflicto de interés de manual. Se crea una obligación legal para alimentar un mercado cautivo. Te exigen el peaje y, casualmente, ellos son los dueños de la caseta.
Monopolio de la información
En el Real Estate, quien controla los datos, controla el mercado. Centralizar las bolsas compartidas de propiedades y las bases de datos de inquilinos bajo el poder de una cúpula directiva —cuyos presidentes y miembros son, irónicamente, dueños de sus propias agencias competidoras— es una práctica que asfixia el libre mercado. Cuando el acceso a la información se condiciona a alinearse a las reglas no escritas de un grupo cerrado, el libre mercado desaparece.
Especulación
La consecuencia más grave de este control centralizado es el impacto directo en tu bolsillo como inversionista. Al dominar el inventario, estos grupos tienen el poder de establecer "precios de zona" inflados artificialmente para proteger sus propias comisiones. Esto es pura especulación: el precio del metro cuadrado sube porque lo dicta un sistema cerrado, no porque la propiedad haya mejorado. Se infla el mercado sin aportar un solo peso de valor al inmueble.
Estamos 100% a favor de la profesionalización del sector, pero rechazamos la idea de que la formalidad deba estar secuestrada por intereses de cúpula.
El mercado libre y transparente siempre será más rentable que un mercado controlado.
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